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domingo, 22 de febrero de 2015

Curiosidades de 1881


Pablo Ruíz Picasso
Otro personaje histórico que no podía faltar en la lista es, sin duda,Pablo Ruíz Picasso. Aunque son numerosas las curiosidades que viven detrás de la gran figura artística como Picasso, lo que más llama la atención es exactamente eso, su nombre. Muchos pensarán que Picasso es un apellido, ni mucho menos. Su verdadero nombre fue Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Mártir Patricio Clito Ruíz y Picasso. Entonces, ¿qué significa el nombre que acompaña al nombre de su padre, Ruíz? Picasso viene de la palabra “piz“. Esta fue la primera que el grandioso pintor soltó por su boca… ni mamá, ni papá, ni siquiera pis… PIZ, refiriéndose así en “lengua española bebé” al lápiz que su padre, profesor de arte, tenía encima del escritorio de trabajo. Su padre, Ruíz, comenzó a darle clases de arte cuando Picasso tenía tan solo 7 años y, cuando este cumplió 13 años, Ruíz se retiró del arte cuando consideró que su hijo ya lo había superado.

domingo, 18 de enero de 2015

Vigilando un banco recién pintado durante 40 años [Anécdota] Siglo XIX

Vigilando un banco recién pintado durante 40 años [Anécdota]
Durante el mandato de Napoleón Bonaparte como Emperador de los franceses, se pintó un banco que se encontraba en los jardines del Palacio de las Tullerías (por aquel entonces residencia imperial). Para evitar que su amada Josefina o alguna de sus damas de compañía pudiesen manchar sus vestidos al sentarse por un descuido ordenó colocar a un soldado de guardia con el propósito de avisar a quien quisiera sentarse de que la pintura todavía estaba fresca. La anécdota curiosa de esta historia surge cuatro décadas después, cuando la granadina Eugenia de Montijo (por aquel entonces emperatriz del Imperio francés tras haberse casado en 1853 con Napoleón III) se instaló en el Palacio de las Tullerías y paseando un día por sus jardines se percató que había un soldado de guardia frente a un banco.Tras observar durante varios días seguidos que dicho asiento siempre estaba vigilado por alguno de los soldados del palacio se interesó por el asunto, descubriendo que aquella orden dada por Napoleón I cuarenta años atrás nadie se había ocupado de anularla, por lo que con el transcurrir del tiempo aquel lugar de guardia se había acabado institucionalizando. Evidentemente, Eugenia de Montijo mandó derogarla y a partir de aquel momento el banco dejó de estar inútilmente vigilado.